Si has llegado hasta aquí buscando algo sobre fibromialgia, fatiga crónica y salud mental, es probable que lleves tiempo con dolor. Un dolor que se mueve, que unos días está en la espalda y otros en las manos, en el cuello, en todas partes a la vez. Y además, un cansancio que no se arregla durmiendo, porque dormir tampoco descansa. Y seguramente, en algún momento de este camino, alguien te ha dicho una frase que duele casi tanto como lo demás: «Eso es ansiedad».
Quiero empezar por ahí, porque es lo primero que escucho en consulta y lo primero que hay que desmontar.
Fibromialgia y fatiga crónica: no, no está en tu cabeza
La fibromialgia y el síndrome de fatiga crónica (hoy también llamado encefalomielitis miálgica) son enfermedades reales. No son un diagnóstico de descarte ni una etiqueta para pacientes «difíciles». Lo que ocurre en ellas es que el sistema nervioso central procesa de forma alterada las señales de dolor y de esfuerzo. Se llama sensibilización central, un mecanismo bien descrito en la investigación sobre dolor crónico, y significa, dicho en sencillo, que el volumen del dolor está subido de serie: estímulos que a otra persona no le harían nada, a ti te duelen; y un esfuerzo normal te deja agotada durante días.
Esto no lo decide la voluntad ni la personalidad. No es debilidad, no es exageración y no se cura «poniendo de tu parte». Lo digo con la claridad que puedo porque sé que muchas de vosotras habéis tenido que defender vuestro propio diagnóstico delante de familiares, de compañeros de trabajo e incluso de profesionales sanitarios. Eso agota tanto como la enfermedad.
Fibromialgia, depresión y ansiedad: el cuerpo y el ánimo no viven en pisos separados
Ahora bien, hay una segunda parte que también es verdad y que a veces no se cuenta por miedo a que suene a «ya te lo decía yo». El dolor que no cede, el sueño que no repara, los planes que se cancelan y una vida que poco a poco se va haciendo más pequeña terminan pasando factura emocional. Sería raro que no lo hicieran.
La mayoría de las personas con fibromialgia presentan a lo largo de su vida un episodio depresivo o un trastorno de ansiedad; la relación entre fibromialgia y depresión, o entre fatiga crónica y ansiedad, está más que documentada. No porque la enfermedad sea psicológica, sino porque vivir con ella es duro, y porque el propio sistema de regulación del dolor comparte circuitos con el que regula el estado de ánimo. La serotonina, la noradrenalina o el eje del estrés intervienen en las dos cosas a la vez. No es casualidad que algunos de los fármacos que mejor funcionan en fibromialgia sean, en origen, antidepresivos.
Y el camino es de ida y vuelta: cuando el ánimo cae, el dolor se percibe con más intensidad, el cansancio pesa el doble, el sueño empeora y la capacidad de hacer frente al día se reduce. Es un círculo, y por eso hablar de fibromialgia y salud mental no es un desvío del tema: es el tema. Y los círculos tienen una ventaja: se pueden romper por más de un sitio.
Fibromialgia y salud mental: qué puede hacer un psiquiatra (y qué no)
Que te deriven a un psiquiatra por fibromialgia o dolor crónico no significa que nadie te crea. Significa, o debería significar, que alguien ha entendido que el cuadro completo incluye cómo estás tú, no solo cómo están tus articulaciones.
Lo que hacemos en consulta es, primero, escuchar la historia entera, sin prisa. Después, valorar si hay un trastorno depresivo, un trastorno de ansiedad, un insomnio crónico instaurado o cualquier otra cosa que se haya ido sumando por el camino y que esté amplificando el dolor y la fatiga. Y a partir de ahí, tratarlo.
Eso puede incluir medicación, elegida con cuidado: hay fármacos que actúan sobre el dolor y el estado de ánimo al mismo tiempo, y otros que ayudan específicamente a recuperar un sueño que descanse. Puede incluir también psicoterapia, porque aprender a convivir con una enfermedad crónica sin que te robe la identidad es un trabajo en sí mismo. Y siempre incluye coordinación: con reumatología, con la unidad del dolor, con tu médico de familia. Nadie trata la fibromialgia solo, y quien te diga lo contrario no te está diciendo la verdad.
Lo que no hacemos es prometerte que el dolor desaparezca. Tratar la parte emocional no cura la fibromialgia. Pero baja el volumen. Y bajar el volumen, cuando llevas años con la música a tope, cambia la vida más de lo que parece.
Cuándo consultar a un psiquiatra por fibromialgia o fatiga crónica
Si te reconoces en alguna de estas situaciones, probablemente sea el momento:
Llevas semanas o meses con el ánimo bajo, sin ilusión por cosas que antes te importaban, y lo atribuyes solo al dolor. Te despiertas tan cansada como te acostaste, noche tras noche. Has empezado a evitar planes, personas o salidas por miedo a no aguantar o a tener que explicarte. Notas que la ansiedad se ha instalado y que cualquier cosa te desborda. O, simplemente, sientes que nadie ha mirado cómo estás tú por dentro, solo cómo están tus analíticas.
No hace falta estar en el peor momento para pedir ayuda. De hecho, cuanto antes se aborda la parte emocional, menos se enquista y mejor responde todo lo demás.
Una última cosa
Sé que muchas llegáis a consulta escaldadas. Con años de «no te pasa nada» encima y una desconfianza más que ganada. No voy a pedirte que la dejes en la puerta. Solo que me des la oportunidad de escucharte entera, con el dolor, con el cansancio y con todo lo que has tenido que cargar mientras tanto. A partir de ahí, vemos qué podemos hacer juntas.
Dra. Lorena Navarro Morejón
Psiquiatra · Centro de Psiquiatría y Psicología Raquel Calles Marbán
Psiquiatra especializada en dolor crónico, fibromialgia y salud mental en Santa Cruz de Tenerife. Consultas de psiquiatría presenciales y online. Puedes pedir cita por WhatsApp en el 611 750 560.