A veces no acudimos a un psiquiatra porque pensemos que estamos bien. Acudimos cuando llevamos demasiado tiempo intentando estarlo y empezamos a notar que algo está cambiando en nuestra vida.
Dormimos peor, estamos más irritables, dejamos de disfrutar de cosas que antes nos gustaban o sentimos que funcionamos únicamente a base de fuerza de voluntad. Muchas personas esperan hasta que el malestar empieza a afectar de verdad a su día a día.
También es frecuente pensar que, mientras podamos seguir trabajando, cuidando de nuestra familia o cumpliendo con nuestras obligaciones, no tenemos un problema que necesite atención.
Pero poder seguir funcionando no significa necesariamente que estemos bien. La duración del malestar y cuánto está interfiriendo en nuestra vida son dos aspectos que considero especialmente importantes a la hora de valorar si ha llegado el momento de pedir ayuda.
Cuando el malestar empieza a ocupar demasiado espacio
Una mala época la puede atravesar cualquiera. Podemos estar tristes después de una ruptura, preocupados por un problema laboral o más nerviosos durante una etapa especialmente complicada.
La diferencia está en qué ocurre después: si el malestar va cambiando y seguimos funcionando, probablemente estemos atravesando una situación difícil.
Si se instala, no mejora y empieza a limitarnos, merece la pena que alguien lo valore.
En consulta presto mucha atención a los cambios respecto a cómo era la persona antes de empezar a encontrarse mal.
Dormir mucho más o mucho menos, cambios en el apetito, aislarse, dejar de hacer cosas que antes disfrutábamos, tener dificultades para concentrarnos o tomar decisiones sencillas e irritarnos con facilidad pueden ser señales importantes.
Sobre todo cuando esos cambios empiezan a quitarnos funcionalidad o calidad de vida, es momento de actuar y pedir ayuda. La psiquiatría nos puede dar ese soporte que necesitamos.
Puedes ver todas las especialidades que tenemos en psiquitaría.
No hace falta estar “muy mal” para pedir ayuda
Hay una frase que escucho con frecuencia: “Hay gente que está peor que yo, así que no debería pedir ayuda”. Y creo que aquí hay algo importante que recordar: el sufrimiento no se compara.
Que otra persona esté atravesando una situación más grave no hace que tu malestar sea menos real ni significa que tengas que esperar a encontrarte peor para recibir atención.
Es parecido a pensar que no debemos consultar por un dolor porque otra persona tiene una enfermedad más grave.
Cada persona tiene unas circunstancias y unos límites diferentes y lo importante es valorar qué está ocurriendo en tu caso.
Si lo que te pasa lleva tiempo o te está quitando calidad de vida, merece la pena que alguien lo mire contigo.
¿Qué señales pueden indicar que necesitas ayuda?
No existe una lista que permita decidir por sí sola si una persona necesita acudir a un psiquiatra. Aun así, hay determinados cambios que merece la pena tomar en serio, especialmente cuando se mantienen en el tiempo y afectan a nuestra vida cotidiana.
Entre ellos pueden estar los problemas persistentes de sueño, la ansiedad mantenida, un estado de ánimo bajo, cambios importantes en el apetito, aislamiento, pérdida de interés, irritabilidad, dificultades de concentración o problemas para tomar decisiones.
También es importante prestar atención cuando sentimos que estamos haciendo un esfuerzo enorme simplemente para mantener el funcionamiento habitual.
La duración y la interferencia son dos palabras que repito mucho en consulta.
Un mal día no significa necesariamente que exista un trastorno, pero cuando algo se mantiene durante semanas y empieza a afectar al trabajo, las relaciones, la familia o la manera en que nos vemos a nosotros mismos, conviene detenerse y valorar qué está pasando.
¿Significa acudir al psiquiatra que voy a necesitar medicación?
No. Acudir a un psiquiatra significa, en primer lugar, hacer una valoración. La medicación es una herramienta más dentro del tratamiento y se utiliza cuando puede ayudar, teniendo en cuenta el diagnóstico, la intensidad de los síntomas, cómo están afectando a la persona y qué otras opciones existen.
De hecho, muchas veces mi trabajo consiste precisamente en revisar tratamientos que ya existen y valorar si siguen siendo necesarios, si hay que reducirlos o si se pueden retirar. No entiendo la psiquiatría como medicar por sistema, sino como decidir qué necesita cada persona en función de su situación concreta.
Pedir ayuda no significa que hayas fracasado
Todavía existe mucho miedo a ser etiquetado, a que acudir a un psiquiatra signifique estar “loco” o a que pedir ayuda sea reconocer que no somos capaces de afrontar nuestra vida.
También aparecen otros temores, como pensar que la medicación será para siempre, que generará dependencia o que nos cambiará la personalidad.
Son ideas muy presentes en consulta, pero no definen cómo funciona realmente una valoración psiquiátrica. Pedir ayuda no es reconocer un fracaso. Es reconocer que algo está pasando y que quizá necesitamos otra mirada para entenderlo.
A veces, además, entender lo que nos ocurre ya forma parte del tratamiento, porque poner palabras a lo que sentimos y comprender por qué hacemos lo que hacemos nos permite recuperar una parte activa del proceso.
Si no sabes si necesitas un psiquiatra, puedes empezar por preguntar
No creo que el paciente tenga que llegar a consulta sabiendo qué profesional necesita. Sería parecido a pedirle que se autodiagnostique antes de acudir al médico y precisamente parte de nuestro trabajo consiste en orientar ese camino.
Si no sabes si necesitas un psicólogo o un psiquiatra, no te quedes meses atascado en esa duda. Puedes empezar por una valoración y a partir de ahí, decidir qué tipo de ayuda puede ser más adecuada para ti.
Entender antes de tratar
Para mí, hacer buena psiquiatría significa entender bien antes de tratar. No quiero quedarme únicamente con el síntoma ni encajar rápidamente a una persona dentro de una etiqueta, porque el mismo síntoma puede significar cosas muy diferentes dependiendo de quién lo está viviendo, de su historia y de sus circunstancias.
Si lo que te pasa lleva tiempo y está empezando a quitarte calidad de vida, merece la pena que alguien lo mire contigo. No hace falta esperar a estar peor para pedir ayuda.